“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”……………..
Para decir si existe el gremialismo en la Administración Pública (ese donde estamos todos/as, no sólo los que tienen fuero), debemos también ser responsables y hacer una autocrítica, empezando por nosotros los DIRIGENTES, por “algunos” de aquellos que fueron predecesores en este caminar y que minaron la confianza y credibilidad de la gente, que en el afán de obtener y mantener intereses particulares, olvidaron a que se debían y lo que debían mantener -la credibilidad y confianza- de quienes les favorecieron con su voto. De los nuevos/as o “aparecidos”, porque no hemos realizado, ni realizamos el trabajo para el cual fuimos mandatados, ya sea, por ignorancia, por flojera, por ausencia de madurez o pugnas de representatividad -donde los únicos perdedores son aquellos a quienes se debería representar- ó simplemente porque desde el principio no hubo verdadera intención de trabajar.
El que “tener harto trabajo institucional”, no es excusa, porque todos trabajamos, ninguno de los trabajadores de la institución está demás y ningún trabajo es más importante que otro, todas nuestras funciones son eslabones, en la larga cadena que cada institución, declara como justificación para el cumplimiento de los objetivos de su misión, es decir, de “su negocio”.
Es también de conocimiento público, dado que existe una Ley, que los Dirigentes de las respectivas Asociaciones de Funcionarios, disponen de 22 horas (nivel nacional) y de 11 horas (nivel regional) por semana, para la realización del trabajo gremial, que para todos los efectos legales se contabiliza “como trabajados” y por ende, dentro de nuestra remuneración o sueldo, considerando, que los trabajadores del Estado debemos cumplir una jornada laboral de 44 horas por semana, disponemos de “la mitad” de nuestra permanencia al interior de la organización para el cometido de la “labor gremial”.
Cuando no hacemos nuestro trabajo institucional se refleja en nuestras calificaciones, sin embargo, cuando no hacemos “la pega gremial” ¿Quién nos califica? ¿Quién debería aplicarnos la sanción que corresponde? La respuesta es simple, todas las personas que tienen derecho a voto.
En cuanto a las personas que tienen derecho a voto y que les corresponde aplicar la sanción y exigir que hagamos nuestro trabajo gremial, están dormidas aún, están aletargadas y eso no les permite ver lo que realmente pasa, como tampoco les permite evaluar si realmente están siendo representados/as.
“LA POLÍTICA DEL TERROR”
Este tipo de presión que se usa para dividir a los trabajadores, en el sentido de “recordarles que están a CONTRATA”, o lo que es peor a “HONORARIOS”, no sólo daña la dignidad del trabajador/a, sino que además trae recuerdos del pasado, nada gratificantes por lo demás, ya que antes debíamos ahogar el grito de ¡injusticia¡ en la garganta ya que en ello nos iba la vida o “el traslado voluntario a otra región”, sin embargo, hoy en plena democracia ésta tiene plena vigencia, ya sea usando al Jefe como “el cuco” o ¡recordando Los Informes de Desempeño o las Calificaciones¡, distintas formas para coartar; la participación, la expresión de molestia por no poder retirarse a la hora a su casa, ya que este derecho se considera como “Falta de interés en el trabajo” o el uso de Licencia Médica que implica “Dejar el trabajo botado”, o por darse cuenta que la única opción que tenemos para negociar el incremento en nuestros sueldos es IR A PARO momento es que este tipo de presiones surgen en gloria y majestad.
En democracia, todos y todas, tenemos nuestra cuota de responsabilidad, y a nosotros los ciudadanos nos corresponde realizar el control social, en otras palabras, somos los fiscalizadores/as, de aquellos que nos representan ¿lo hacemos?, la mayoría de las veces NO, porque es más fácil dar vuelta la cara y hacer de cuenta que lo que estoy viendo, no está pasando, entonces ¿de quien es la culpa, del que transgrede o abusa ó del que se deja transgredir o abusar?
Debemos tener muy claro que todas las personas que trabajamos para el Estado “somos trabajadores del Estado” y que es el Estado el que se mete la mano al bolsillo para pagar nuestros sueldos y que los días del Señor o Señora Feudal, terminaron hace muchos años atrás.
Grimilda Tapia Sepúlveda
Tesorera Nacional AFAEB
Junta Nac. Aux. Esc. y Becas